31 Oct

Soluciones cuando la tarjeta se queda sin saldo

Seamos responsables con el uso de la tarjeta bancaria o no, llevemos un control exhaustivo de gastos o gastando “a ojo”, llega un momento en el que puede que nos llevemos una sorpresa y a la hora de pasar la tarjeta por la banda magnética, nos dé un mensaje de error que a todos nos hace temblar: el momento en el que nos comunican que no tiene fondos.

Para este sorpresivo momento lo mejor es respirar hondo, pensar que esto a fin de mes o en tiempos de ajuste económico es de lo más cotidiano y normal y, buscar alternativas y soluciones para capear lo mejor posible el momento.

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Foto: knowingtheforexmarket.com

Plantear el uso de tarjetas de crédito

Si nos hemos quedado sin saldo en la cuenta pero somos de los que rápidamente la nómina nos cubre y solventa todos los gastos quedándonos limpios de toda deuda, podemos plantearnos la opción de dejar de operar con tarjetas de débito y hacerlo con las de crédito.

Las tarjetas de crédito permiten aplazar pagos: no los realizas al momento sino que, como si de una factura se tratara, te los acumulan y te los pasan de golpe. Ojo, porque esta solución financiera está diseñada para economías a prueba de bombas, ya que las facturas de pagos que se pasan cada mes suelen ser altas (todos los gastos de tarjeta en una única cuota). Si no somos capaces de gestionarnos bien con nuestras finanzas o no llevamos un control exhaustivo de lo que gastamos e ingresamos, no debe ser la opción más recomendable.

Demorar pagos o hacerlo a plazos

Cuando necesitamos urgentemente hacer una compra (quién es capaz hoy día de sobrevivir una sola semana sin lavadora) y no disponemos de saldo a ese momento, conviene que busquemos un establecimiento que nos faciliten la financiación.

Existen tiendas que permiten abordar los pagos hasta tres meses después de la compra, tiempo más que generoso para poder reunir fondos. Otras tiendas permiten reducir la cuota en plazos sin intereses, de forma que un pago sustancioso se convierte en un gasto sin más.

Esta opción es muy recomendable si no queremos que un imprevisto nos haga temblar las cuentas generales, pero conviene tener bien presente  que esta solución conlleva el pago de una cuota permanente, normalmente no por un plazo menor a un año, por lo que iremos arrastrando a largo plazo un gasto más a añadir a la lista.

Solicitar un microcrédito

Otra buena opción es acudir a un microcrédito para conseguir una inyección de dinero extra que permita abordar los pagos pendientes y sanear las cuentas, de forma que ganemos tiempo para diseñar un buen plan de ahorro que nos devuelva a la estabilidad y al uso con tranquilidad de nuestras tarjetas.

Si nos viéramos en la situación descrita al comienzo, en la que es al mismo momento y sin aviso cuando en el mostrador nos indica el dependiente que nuestra tarjeta no tiene saldo, podemos encontrar en Twinero la solución ideal dentro del mundo de los microcréditos, ya que aparcando esa compra unos minutos, en media hora obtienes la cantidad solicitada de hasta 600 euros, solventando el apuro incluso en el mismo establecimiento.